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El Centro de Documentación, Información y Análisis (Cedia) de San
Lázaro expuso en la investigación “La migración infantil: un
problema acuciante” que de esa cifra, 13 mil 110 regresaron sin
compañía y 8 mil 110 con algún familiar.
En el estudio se añade que mil 782 tenían 11 años y 19 mil 438 entre
12 y 17 años. 16 mil 552 pertenecían al sexo masculino y 4 mil 668
al femenino.
Y aunque el informe indica que los hombres encabezan las
estadísticas, seguidos por las mujeres, paulatinamente los niños se
suman al éxodo en busca del “sueño americano”.
El reporte elaborado por el investigador parlamentario, Gabriel
Mario Santos, añade que la mayoría de estos niños “migran para
trabajar”, pero si no están bien preparados e informados se exponen
al riesgo de ser engañados y explotados.
“Lo que comienza como migración puede convertirse en trata de
personas. Solos o acompañados, los infantes emprenden la aventura
para encontrar a sus familiares o escapar de la pobreza”.
Advierte además que la “inmadurez” física y mental, el
desconocimiento del idioma y de las leyes son factores que los
convierten en víctimas de maltrato, explotación sexual, trabajo
forzado, abuso de autoridad, deportación o encarcelamiento.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) entre
980 mil y un millón 250 mil niños se encuentran sometidos a la trata
infantil por la combinación de eventos que pueden ocurrir en la
comunidad de origen o en los lugares de tránsito y de destino.
El Cedia resaltó que “la trata infantil, sea ésta dentro de un país,
entre países o entre continentes, está estrechamente relacionada con
la demanda de mano de obra barata, dócil y maleable en algunos
sectores y de algunos empleadores.
“Los niños víctimas de trata se encuentran completamente a merced de
sus empleadores o de las personas que tienen el control de sus
vidas, lo que los expone a abusos sexuales, hambre, pérdida de
libertad, violencia física u otras”.
Gabriel Mario Santos insistió en que hace falta crear una cultura de
denuncia en contra de los responsables de este nuevo flagelo humano
en que se ha convertido el maltrato a los niños.
“Para que el miedo desaparezca y se pueda, abiertamente, fincar
responsabilidades contra las personas o las autoridades
responsables”.
La vulnerabilidad de la que son sujetos miles de niños migrantes en
condiciones irregulares y, sobre todo, los no acompañados, es uno de
los temas pendientes a resolver como parte de la problemática de los
flujos migratorios a nivel mundial, destacó.
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